Annecy es la locura, no tiene ni pies ni cabeza. Toooodas las calles son curvas y tooodas es por nombre. Hay que caminarla un pocotón para poder empezar a ubicarse, pero ya me encargué de eso.
La primera noche, Mme. Hudry me dio un librito con las rutas de bus y me dijo donde cogerlo y donde bajarme.... yo pensaba... "marica!, donde voy a ir a parar mañana?".
Pero no hubo ningún problema.
Tomé la ruta 6 que tiene el paradero a tres casas (unos 50 metros) de donde vivo. Luego ese bus llega como casi todos a LA GARE, que es algo así como un portal del trasmilenio, solo que al aire libre. Ahí llegan casi todas las rutas de bus y ahí tomaba la ruta 4 hasta la escuela que tiene un paradero en toda la entrada.
Los buses si son muuuy chéveres. Al subirte, le muestras el carnet al conductor o le pasa la plata para el tiquete... eso sí, nada de pasarle la plata en la mano, hay una especie de bandeja plana abullonada donde colocas la plata y él te pasa el tiquete que inmediatamente te lo entregan lo pasas por una maquinita que lo marca, ese tiquete te permite montar y hacer conexiones hasta por una hora (igualiiito que en el M.I.O. ... si cómo no!) pero como para la conexión no hay necesidad de pasarlo otra vez por la maquinita, solo mostrarlo al conductor... adivinen a dónde va la astucia de los recursivos.... con el mismo tiquete montan todo el día.
Hasta ahí, no hay nada interesante. Lo interesante viene a la bajada. Vienen con timbre (con un sonido muy discreto, por cierto), cada dos puestos hay uno a nivel de los asientos así las personas no se levantan de su silla, pero el bus solo se detiene en los paraderos designados. Con eso, si en un paradero no hay nadie para subirse y nadie pide parada, el bus sigue, lo cual ahorra tiempo.
Además de eso, para bajarse, hay otro botón junto a las puertas. Las puertas solo se abren si presionas ese botón, de manera que con eso no tienen que abrirse tooodas las puertas de salida del bus que pueden ser 2 o 4, dependiendo del tipo de bus.
Pase mi único cacharro el primer día de ida a la escuela, porque como me podía hacer entender pero a duras penas entendía lo que me decían, le pregunté al chofer del segundo bus "que bus pasa por la parada IPAC-St. Michel?" que era mi paradero, me dijo "suba y la aproximo al otro paradero para que tome el bus cuatro", pero cuando llegamos al paradero el otro bus ya había arrancado aunque estaba detenido en el semáforo pegadito al paradero, el conductor del bus donde iba abrió la puerta y me gritaba desde el otro bus, "vaya vaya dígale que le abra". Yo no le entendía, solo lo veía gritarme y mover la mano. El hombre se bajo del bus, y se vino corriendo y gritándome "Corra, corra. Él le puede abrir la puerta todavía" y yo seguía sin entender. Lo único que entendía era que venía corriendo y gritándome. Al final, le seguí la idea, me paré en la puerta del bus y el otro chofer me abrió. Pero segurito que estaba colorada de la pena.
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